Son las 7 de la noche y se siente el olor a angustia y desolación, hace frío y todo huele a mierda, a sexo gastado, a sexo de ayer. La ciudad aparece con su faceta real. El centro ciudad, down town, se ahoga en elocuencia sexual. Papi venga que busca. Papi, ¡venga! Se escuchan susurros, que intentan ser eróticos, pero en realidad se descubren como gritos de auxilio. Papi venga que busca, a diez la hora. En la 13 entre calle 22 y la 19, se ven babies ancianas. Cuchi-baries. Demacradas tristes. Papi venga que busca, a veinte con todo lo que quiera. Barbies transformadas, barbies que nunca cumplieron su sueño de ser modelos, Barbies que nunca fueron Barbies. Barbies que quisieron algún día ser cantantes, actrices, esposas, mujeres. Barbies a las que no se les distingue su sexo…

-Mireya, nada que levanto cliente, y… ¿Yo que hago con los chinos?-

Caminan de un lado a otro, la noche es joven pero es necesario que empiece la acción. La noche es joven. Hace más frío que de costumbre. La noche es joven. ¿Y yo que hago con los chinos? Mireya. Papi venga que busca. Las horas se apoderan de las calles, de la noche joven, de la ropa ligera. Clara necesita dinero para poder mandar los niños al colegio mañana. Un abrigo quizá, unas medias de malla, los zapatos negros con tacones altos, senos descubiertos. Pezones al borde del brasier.
Papi venga que busca.
A diez la hora.
A veinte con todo lo que quiera.
Sexo oral si quiere.
-Ya vengo Mireya, ¡conseguí cliente!
¡Espéreme en la taberna!-

Pasan las horas, ya van tres, tres horas y la noche ya no es tan joven, ya es hora de desinhibirse, ya no es menos, ni es más la ropa. Ya no hay ropa. Ni para el frío, ni para el calor. Ya no hay oraciones ni al diablo, ni a dios. Ya no hay clientes. Las calles están vacías. Hay que entrar a la taberna a ver quien ambiciona sexo. A ver si esta Guilder o Efraín. A ver si, de pronto, hoy se hace lo mínimo del día. A ver si hay un ebrio, que se le pueda sacar dinero. A ver si esta Clara, por ahí. A ver si ya llegó. Luces y humo. Sexo y desolación. Llanto y desconcierto. Liquidez. Drogas.

-Que hubo Mireya! Me conseguí un marrano que se emborrachó con Whisky John Tomas,
le saqué diez mil pesos de más,
aparte de los veinte mil,
pobre guevón,
el pirobo estaba más ebrio!
Además me hizo hacerle sexo oral…

Luces. Dinero. Desolación. Son las dos y media de la mañana, ni viento ni buses hay en la calle, ya cada puta se fue con su cliente, tal vez regresen pronto, tal vez al amanecer, tal vez nunca más regresen.

-Mireya ya tengo con que enviar, a los chinos al colegio.

Sexo.
Luces,
Desolación,
Llanto,
Miedo.
Papi venga que busca.
Papi venga que necesita…

-Jueputa! Los tombos! Es Salazar y Vázquez, Jueputa! Mireya camine al vestidor y guarde toda la perica bajo las pelucas!

Droga. Sexo. Miedo, miedo. Droga. Tombos. Tombos, bobos. La noche deja de ser joven, ya es de madrugada, hay que dormir, hay que ir a casa para mandar los niños al colegio. Hay que bañarlos y vestirlos, hay que volver al trabajo a darle el dinero de las ganancias a “El gordo�

-Mireya páguele aâ€?El gordoâ€?, no sea que la quiebren…

Sexo gastado, drogas, narices empolvadas, páguele a el gordo, ojos desorbitados, lagrimas, dinero. Licor. John Tomas, miedo, pelucas, Barbies con miedo.

-Mireya,
¿Si vio lo que le pasó a Sandra?
¿Si vio que no volvió?
¿¡Si vio!?
¡Acá no respeta a los maricas!
¡Yo me voy a las vegas! “
.

3 Responses to “:::Putas que no son del diablo y ni de dios: La trece con 19:::”

  1. José Daniel Says:

    Excelente estilo… cada palabra suelta… excelente.

  2. anabelle Says:

    Me gusta mucho como escribes Jülieta, es como estar ahi, ahora siento angustia.

    siento muchas cosas en realidad, yo me voy pa las vegas!

  3. seguradr Says:

    muy buena forma de escribir pienso yo, una manera muy particular de narrar una realidad tan cruda, me gusta… 20.000 pesos…chichipatos! es muy pokito pa esas pobres viejas

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