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Entes; Una mutación por el centro: Cra. Séptima con 20

 “Amanece en la cuidad de asfalto, se ven los primeros vestigios de sol a través de los edificios de la veintidós con tercera, las “Torres de Fenicia?. El caminante del centro se es obligado a transitar por el borde de la calle, a raíz de la superpoblación, vendedores ambulantes, mendigos, ladrones, desplazados y más obstáculos, que le impiden caminar dentro de la acera. Pasa la mañana desapercibida, pero pronto llega la hora del almuerzo, con su payaso correspondiente. Parlante. Nariz roja. Sonrisa dibujada. -A dos mil quinientos el almuerzo, mire, venga y siga, venga y entre! Oscila. Vacila. Grita. Se burla. Algunos entran, otros se dispersan y le ignoran. La carne es enorme. El arroz simple. La carne no es res sino faisán. La ensalada es un menjurje. La carne no se sabe que es, pero al menos sirve para llenar “la panza.? -Mona déme otro jugo por favor… y tome diuna vez le pago. ¿Son dos mil quinientos entonces? Déjemelo en mil, vea que no tengo pa´ los buses.- Ruido. Nariz roja. Parlante. Todo culmina, las horas han pasado, y la hora del almuerzo se ha terminado. Los clientes fueron bastantes, las ventas fueron bajas, los descuentos muchos. Sonrisa desdibujada. Las horas pasan, en el reloj de la Jiménez con séptima, ya son las seis de la tarde. La ciudad a esa hora, empieza a retomar su ambiente original.

Tristeza, palpitación, lágrimas. El olor inconfundible a sexo y soledad. Las puticas infinitamente solas se posan en las esquinas del centro, bajo la enferma luz de los postes de la empresa de energía. Algunos, son caminantes llevados por el putas, con las miradas distantes ojos rojos. Los policías y su búsqueda incansable de culpables, mariguaneros y alcohólicos. Drogas. Sexo. Lluvia. La lluvia y desconcierto. Todo se enreda en un sin fin de caminantes, que mezclan sus pensamientos con el agua y las miradas frívolas que se disuelven. Otros caminantes, sin notar diferencia en el clima, andan afanosos por la acera, esquivan todo lo que por el frente les pase, están deseosos de llegar a casa, pero la hora pico se los impide. La lluvia cae y sus gotas perforan el cerebro, mojan a quemarropa. Las sombrillas se estrellan entre si, como un juego de autos chocónes en el aire.

Algunos caminantes del centro, no los invade la desesperación de llegar a casa. Solo quieren caminar, vivir y aspirar los olores de la Big City. Sentir el sístole y el diástole de la lluvia, la ciudad y sus insignificantes habitantes. Ellos, sin preocupación, se dejan llevar por la masa y luego como en un juego de azar, penetran en un cálido lugar, un cafetín, dónde no se espera más, que una amable sonrisa y la protección de las pesadas gotas que caen. El caminante del centro, se sienta, pide un chocolate, con queso, con pan, con mantequilla. Medita. Piensa. Llora. El chocolate y la sagrada tradición `cachaca´. Pan y queso. Llora y piensa. Se aleja de la enorme urbe, que por un momento intentó invadirlo y ahogarlo. Mantequilla, chocolate, pan y queso. Todo termina y hay que pagar, No hay reloj a la vista, No se sabe que horas son.Mantequilla, chocolate, pan y queso. La ciudad, esta oscura y el ambiente empieza a tornarse pesado. La ciudad, ya está invadida por otros entes; por otros caminantes.La ciudad, esta poseída por los personajes de la noche.Mantequilla, chocolate, pan y queso. Luego del chocolate caliente, procede a seguir su vida como caminante del centro; Sale de nuevo a la calle. Una putita se le acerca y le ofrece sexo, él no quiere, un gamín se le acerca y le pide dinero, él no le da. El caminante del centro se ha convertido en un ente… Camina y piensa, piensa y camina, no sabe a donde ir. Caen lágrimas,Cae lluvia, Bogota no es Bogotá sin la tilde, Bogotá no es Bogotá sin el frío,Caen las hojas de los pocos árboles que quedan, queriendo ser una absurda imitación de Otoño Europeo. Caen lluvias,Cae Lágrima,Bogota no es Bogotá sin la tilde en la ?,Caen los árboles y las pocas hojas que quedan,Cae la noche… El caminante del centro hace su metamorfosis cuando culmina su agotado día. Abre la puerta y llega a su cálido hogar.”

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:::Un sabado dominical con olor a mierda, a desesperacion y lagrimas negras:::

Han sido unos buenos meses los que me acompañan, pensé que solo seria y ya. La felicidad había invadido mis días. Pero de nuevo regresé a mi estado habitual. [the silence is my child.] Un poco de todo, un poco de basura bogotana y tristeza, cigarro y café negro. Con las nalgas húmedas por el pasto, hojitas secas en las manos. Dolor de cabeza. Dolor de cuerpo. Dolor de alma. Dolor de mi. Dolor de ti, por ti. Nada se olvida, no todo es angustia pero siempre se torna desolación. Cine sola, tristeza ahogada en llanto irracional. No sé porque. No sé para que. A razón de que. Solo estigmatizo mi angustia, mis ganas de beso, mis ganas de amor, de pasiones encontradas, de tristezas desoladas, de soledades concurridas, de gata melosa, de gata triste, de gatas y de gatos…
Maldito sábado dominical, como odio los sábados, cómo odio los fines de semana y más cuando están acompañados de festivos. Laaargo fin semana con sabor a mierda, mierda pura, física y pura mierda.
Pensé que los días felices serían prolongados, pero no. De nuevo lo pienso y sé que las cosas no fueron tan complejas, y que todo lo que me decía no iba a ser basura, tenía razón. Hoy le pienso. Hoy sé lo que se siente amar a alguien y a su vez odiarla, amarla por los besos y caricias, odiarla por haberme dejado sola. No es tan fácil, los días siempre suelen oler un poco a mierda y un poco a noche estrellada. Un marasmo existencialista me aturde. ¿Catarsis?
Café negro. Tinto gourmet. Oma. Pizza. Corazón de melón, de melón, melón, melón, corazón. Corazón de melón, de melón… mierda! Que cosa tan compleja. ¿Cuántos serían capaces de comerse mi corazón? Más de uno saldría intoxicado. No es tan fácil, los corazones suelen oler a mierda y noche estrellada. Corazón de cianuro, de cianuro, cianuro, cianuro , corazón.
Cada día huele a mierda con un poco de arco iris, amarillo, naranja negro., no todo es malo, no para todos. El sol brilla para todos, de usted depende que su día no sea oscuro”

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Primera vista: Un restaurante y dos personajes

EL HOMBRE DE LOS OJOS AMBAR Y LA CHICA PORCELANA

El hombre de los ojos ambar,
tiene dentro de cada ojo un mosquito,
que sigilosamente miran al exterior y controlan su mente.
Pero el hombre de los ojos ambar no nota su presencia,
solo es parte de su escencia.

La chica porcelana,
es una muñeca maldita
que fué abandonada por una niña demente
en una noche de luna ausente.
La chica porcelana no es tan mala como dicen;
su maldición radica en la perdición del amor.
Sin embargo tiene un don,
en sus labios una piedra de circón,
que iluminan al caminar,
como parte de una luna ahogada en el mar.

Un día,
el hombre de los ojos ambar,
conoce a la muñeca maldita;
una mujer con sonrisa de sol,
a quien en sus labios notó
la luna ausente
y el brillante circón.

Ella al verlo,
notó en él los mosquitos
que habitan dentro de sus ojos ambar,
y al instante se ahogó su mirada traslúcida.

El hombre de los ojos ambar y la muñeca maldita
se miran,
se conocen,
se reconocen,
se creen
y no se creen tangibles.

Una estrella fugaz los atravezó
desde el momento que se vislumbraron.

Algo pasa.

¿Será una aceleración de los sentidos?
¿Será un sistole y un diástole?

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:::Putas que no son del diablo y ni de dios: La trece con 19:::

Son las 7 de la noche y se siente el olor a angustia y desolación, hace frío y todo huele a mierda, a sexo gastado, a sexo de ayer. La ciudad aparece con su faceta real. El centro ciudad, down town, se ahoga en elocuencia sexual. Papi venga que busca. Papi, ¡venga! Se escuchan susurros, que intentan ser eróticos, pero en realidad se descubren como gritos de auxilio. Papi venga que busca, a diez la hora. En la 13 entre calle 22 y la 19, se ven babies ancianas. Cuchi-baries. Demacradas tristes. Papi venga que busca, a veinte con todo lo que quiera. Barbies transformadas, barbies que nunca cumplieron su sueño de ser modelos, Barbies que nunca fueron Barbies. Barbies que quisieron algún día ser cantantes, actrices, esposas, mujeres. Barbies a las que no se les distingue su sexo…

-Mireya, nada que levanto cliente, y… ¿Yo que hago con los chinos?-

Caminan de un lado a otro, la noche es joven pero es necesario que empiece la acción. La noche es joven. Hace más frío que de costumbre. La noche es joven. ¿Y yo que hago con los chinos? Mireya. Papi venga que busca. Las horas se apoderan de las calles, de la noche joven, de la ropa ligera. Clara necesita dinero para poder mandar los niños al colegio mañana. Un abrigo quizá, unas medias de malla, los zapatos negros con tacones altos, senos descubiertos. Pezones al borde del brasier.
Papi venga que busca.
A diez la hora.
A veinte con todo lo que quiera.
Sexo oral si quiere.
-Ya vengo Mireya, ¡conseguí cliente!
¡Espéreme en la taberna!-

Pasan las horas, ya van tres, tres horas y la noche ya no es tan joven, ya es hora de desinhibirse, ya no es menos, ni es más la ropa. Ya no hay ropa. Ni para el frío, ni para el calor. Ya no hay oraciones ni al diablo, ni a dios. Ya no hay clientes. Las calles están vacías. Hay que entrar a la taberna a ver quien ambiciona sexo. A ver si esta Guilder o Efraín. A ver si, de pronto, hoy se hace lo mínimo del día. A ver si hay un ebrio, que se le pueda sacar dinero. A ver si esta Clara, por ahí. A ver si ya llegó. Luces y humo. Sexo y desolación. Llanto y desconcierto. Liquidez. Drogas.

-Que hubo Mireya! Me conseguí un marrano que se emborrachó con Whisky John Tomas,
le saqué diez mil pesos de más,
aparte de los veinte mil,
pobre guevón,
el pirobo estaba más ebrio!
Además me hizo hacerle sexo oral…

Luces. Dinero. Desolación. Son las dos y media de la mañana, ni viento ni buses hay en la calle, ya cada puta se fue con su cliente, tal vez regresen pronto, tal vez al amanecer, tal vez nunca más regresen.

-Mireya ya tengo con que enviar, a los chinos al colegio.

Sexo.
Luces,
Desolación,
Llanto,
Miedo.
Papi venga que busca.
Papi venga que necesita…

-Jueputa! Los tombos! Es Salazar y Vázquez, Jueputa! Mireya camine al vestidor y guarde toda la perica bajo las pelucas!

Droga. Sexo. Miedo, miedo. Droga. Tombos. Tombos, bobos. La noche deja de ser joven, ya es de madrugada, hay que dormir, hay que ir a casa para mandar los niños al colegio. Hay que bañarlos y vestirlos, hay que volver al trabajo a darle el dinero de las ganancias a “El gordo?

-Mireya páguele a?El gordo?, no sea que la quiebren…

Sexo gastado, drogas, narices empolvadas, páguele a el gordo, ojos desorbitados, lagrimas, dinero. Licor. John Tomas, miedo, pelucas, Barbies con miedo.

-Mireya,
¿Si vio lo que le pasó a Sandra?
¿Si vio que no volvió?
¿¡Si vio!?
¡Acá no respeta a los maricas!
¡Yo me voy a las vegas! “
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: : : Joven Citadino : : :

I
Apático joven citadino,
la ciudad desaparece,
tu casa desvanece.

La ciudad enloquece,
y la casa se enrreda en tu cabeza,
La ciudad rompe tus sueños, los destroza y en tu casa calmas tu llanto.
La ciudad te cubre de polución,
en tu casa te cubren de discusión.
Nada puede limpiar el ambiente que te rodea.
La ciudad te ahoga,
y en tu casa intentas salvarte, pero algo no funciona.
La ciudad te encierra entre muros de concreto, calles sin salida, túneles, sub, ladrillos, grafittis, ladrones y putas.

Apatico joven citadino: En tu cuarto solo encontrarás el aire que buscabas.

II
Apático joven citadino,
en tu cuarto ya estás a salvo.
Lejos de la selva de concreto,
alejado de la civilización,
alejado de la humanidad,
lejos,
lejos de tantos edificios que causan agorafobia-claustrofóbica,
ya estás tranquilo,
en cobijas secas,
en aire limpio,
entre paredes ausentes de gente.

III
Apático joven citadino,
triste tú al alejarte de tu habitación;
cuando sales, solo quieres estar en ella.
Extrañas las entrañas de tu cuarto y sus paredes,
eres jóven, eres citadino y del amor lejos estás,
Y en la calle, te sientes solo, te sientes lejos del osito de felpa que con ancias espera encima de tu cama,
lejos de tu mundillo que evitas compartir,
lejos de tu sociedad de muñecos androides,
lejos,
muy lejos de tu cuarto-mundo.
En la selva de concreto eres apático
y caminas como ente sin mirar a la gente.

IV
Apático joven citadino,
no estás solo.
Yo te pienso,
yo te siento,
yo me dejo sentir por ti.
Me ahogas en tus demencias y me permites encerrarme en tus vivencias.
Me gusta sumergirme entre tus letras y estremecerme en tus susurros.
Cuéntame historias de amor y desfoga tu furia en mi habitación.
Te presto mi pequeño cuarto, para que no te sientas solo.
Te presto mi cama, para que la ciudad no te consuma y puedas dormir.
Te presto mis sueños para que no te confundas entre bruma.

V
Apático joven citadino.
Mírame mientras caminas entre la gente.
No me ignores.
No me olvides.

Soy ella,
esa polución que procura consumirte.
Que quisiera ser parte de ti.ç

Soy ella,
la que desea que te ahogues en mi
y cuida de que respires aire contaminado.
Soy ella,
la que te da hospedaje en el cuarto
y quiere que como fotofóbicos vivamos.
Soy ella,
toda tuya.

Apático,
joven
y citadino,
reconoce que de mi te has enamorado.

((Junio de 1999))

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: : : Los ciudadanos respiran : : :

¿Somos conscientes cuando repiramos?

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Transportamos cables de un lado al otro
dejamos que pasen los días, sin creer.
Somos tontos.
Dejamos de creer porque otros no creen.
Porque miramos arriba y no nos damos cuenta.
Las nubes no tapan el sol.
El subconciente nos confunde.
La vida no es dificil,
nosotros mismos nos la enrredamos.

El corazòn suena constantemente como un cascabel.
Lejos del amor no suena más.
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¿cremos en el amor?
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:::La Ciudad: Viernes Bizarre:::

Increible que una mañana te levantes y de repente como si nada, te topas con cuatro moscas muertas en tu ventana. Te bañas y te das cuenta que algo anda mal. Sales del baño con el pensamiento de que debes darle comida a tus gatos y notas que uno de ellos, decidió darte un presente de agradecimiento y ha puesto un pájaro muerto en la entrada del baño. Agarras una bolsa de papel y le das una digna sepultura al pájaro. Agradeces a tu gato, lo abrazas y lo haces ronronear. Sales de casa de pelea con tus padres, caminas muy rápido, porque sabes bien que vas tarde a clase y eso te tiene aún más de mal genio,caminas, caminas, caminas, aceleras el paso, tres por segundo; llegas al paradero en donde todas las mañanas coges el bus, (como es costumbre) y en la esquina notas que la gente actúa como si todo estuviera normal. Pero tu sabes que algo anda mal. Volteas a mirar y hay un perro aullando, recién atropellado y sangrando pidiéndote ayuda. Con los ojos aguados y las lágrimas que empiezan a mojar tu ropa, se dicipa el mal genio y cambias de actitud, decides sentarte al lado del perro y darle un poco de la avena que tu mamá te empacó de lonchera, porque no tienes agua. Empiezas a acariciarlo para que no le duela tanto la herida que tiene, te sientes débil e inútil, pasa el tiempo y luego, el perro se muere en tus brazos, dejándote manchado de sangre el saco azul recién lavado con aromas florales,te agarras a llorar como si cristo hubiera caido en los brazos de maria magdalena y empezara a llover. Tu miras el reloj, te das cuenta que son las 8 de la mañana y tienes clase de siete de la mañana. Le das un beso al perro en la cabeza y agarras el primer bus que encuentras. El bus te deja en un lugar donde no te sirve, te toca caminar rápidamente por la avenida séptima, para intentar no llegar más tarde de lo que vas. En tu afán, te topas con una rata atropellada con crias dentro, tu sigues llorando por tu perro, por el NO TU perro. De repente notas que algo anda mal. Pero todos parecen estar normal. Llegas a clase, la profesora abre ante tu insistencia del toque en la puerta, pero no te dice nada, hace buena cara y dice que sigas y tomes asiento. Lloras, lloras, lloras, lloras, lloras… Se acaba la clase, intentas prender siete veces tu cigarrillo pero se paga al segundo, notas que algo anda mal y decides caminar por la séptima, refugiarte en la mirada de los transeúntes, para encontrar allí un consuelo, pero no puedes porque la séptima está vacía. Hay cordones de seguridad amarillos que impiden el paso, sin embargo, tu no te das cuenta y sigues caminando. Sabes que algo anda mal, pero tu torpeza por estar pensando en las moscas, en el pájaro, en el perro y en la rata; te impiden tener los ojos puestos donde va tu cabeza. Nadie tampoco se dió cuenta que tu cruzaste el cordón de seguridad. De repente, te da por mirar a tu izquierda y te das cuenta que estás pasando al lado de un cadaver fresco, con su cráneo al aire, que acabó de atropellar una volqueta dando reverza. Solo quieres correr, correr, correr… quieres llegar a casa pronto. No quieres ver más. Quieres llegar a casa a doparte con una sobredosis de pastillas que te tomas para dormir. quieres comer mucho queso derretido para no sentirte vacía, quieres tragarte todas las chocolatinas que encuentres al paso para ser feliz… Agarras el primer taxi que pasa por tu lado le das la dirección y le dices que vaya cuanto antes. Llegas a casa, tu gato ha decidido darte un presente con más presencia y te deja una mariposa silvestre muerta sobre tu cama. La recojes, la pones dentro de tierra en la mata de tu cuarto, dándole una digna sepultura, te encierras, te sientas en el sofá del cuarto.Tu madre te ha dejado una vieja revista de “Vanidades” encima de la mesa de noche, para un trabajo de recortes que tienes que hacer, al ojearla, miras la ultima página donde te topas con tu signo Zodiacal…
Libra: Hoy es un día en donde te encontrarás con diversas situaciones que te harán pensar hasta dónde puede llegar la vida. No te atemorices,simplemente tómalo como una parte más para tu diario vivir. Tus números de la suerte, 9, 4 y 5…

9: La hora que llegué a clase. 4: Las moscas que encontré. 5: Los muertos del día.

A la noche, me senté en una acera con mi mejor amigo,y me puse a beber hasta que nos dio la madrugada. Nos fuimos a casa a dormir sin gana de encontrarnos otro muerto por ahí.

Febrero 22 – 2005

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